Mac Hopson jugaba en Japón, huyó del tsunami, la rompió en Quilmes y sueña en celeste y blanco.
El castellano no se lleva bien con Mac Hopson. De hecho, durante la charla apenas se animó a largar apenas un “sí”. Sin embargo, sus sueños tienen color celeste y blanco. Claro, su documento dice que nació en Marcos Juárez, Córdoba, cuando su papá Phil jugaba para San Martín, pese a haberse ido a los pocos días a Estados Unidos. Y 24 años después, la vida le sonríe tras un cambio gigante en apenas un par de meses. Cuando la furia de la naturaleza atacó con todo a Japón con el tsunami el 11 de marzo, él estaba jugando para el equipo de la ciudad más castigada, los 89ers de Sendai. Escapó con miedo y recaló en Quilmes, donde deslumbró desde el primer día en el TNA hasta ser la figura del ascenso a la Liga Nacional. Tras el drama, el base de 1.88 metro le apunta a la Selección. “Me gustaría quedarme a jugar en el país para poder tener una chance”, le cuenta a Olé la estrella del Cervecero.
-¿Qué recordás del tsunami en Japón?
-Fue una locura. No había agua, luz, nada... Era una imagen muy triste para mí y para mis compañeros. Nos sentíamos aterrados. Gracias a Dios estábamos a 30 minutos de Sendai y no nos pasó nada...
-El susto fue tal que quisiste emigrar...
-Sí, por supuesto. Una vez que pasó el tsunami quería irme a jugar a otro lado. Por suerte se dio rápido la posibilidad de Quilmes y nos fue más que bien.
-Tan bien les fue que lograron el ascenso...
-La verdad que se dio todo como esperábamos. Pudimos hacer nuestro trabajo, y alcanzar el título fue una alegría inmensa.
-¿Cómo fue la celebración en Mar del Plata?
-Impresionante. Había un montón de gente en la calle festejando. Nunca había vivido un festejo así y va a ser muy difícil que lo vuelva a vivir.
-La gente de Quilmes está encantada con vos...
-El apoyo del público fue vital y quedó demostrado, ya que en los playoffs terminamos invictos en casa. Son muy apasionados y fueron una gran ayuda.
-¿Te imaginás jugando con Ginóbili, Scola y compañía?
-Sería un sueño, son enormes jugadores. Si sigo entrenando y jugando fuerte, quizás se pueda dar.
El castellano no se lleva bien con Mac Hopson. De hecho, durante la charla apenas se animó a largar apenas un “sí”. Sin embargo, sus sueños tienen color celeste y blanco. Claro, su documento dice que nació en Marcos Juárez, Córdoba, cuando su papá Phil jugaba para San Martín, pese a haberse ido a los pocos días a Estados Unidos. Y 24 años después, la vida le sonríe tras un cambio gigante en apenas un par de meses. Cuando la furia de la naturaleza atacó con todo a Japón con el tsunami el 11 de marzo, él estaba jugando para el equipo de la ciudad más castigada, los 89ers de Sendai. Escapó con miedo y recaló en Quilmes, donde deslumbró desde el primer día en el TNA hasta ser la figura del ascenso a la Liga Nacional. Tras el drama, el base de 1.88 metro le apunta a la Selección. “Me gustaría quedarme a jugar en el país para poder tener una chance”, le cuenta a Olé la estrella del Cervecero.
-¿Qué recordás del tsunami en Japón?
-Fue una locura. No había agua, luz, nada... Era una imagen muy triste para mí y para mis compañeros. Nos sentíamos aterrados. Gracias a Dios estábamos a 30 minutos de Sendai y no nos pasó nada...
-El susto fue tal que quisiste emigrar...
-Sí, por supuesto. Una vez que pasó el tsunami quería irme a jugar a otro lado. Por suerte se dio rápido la posibilidad de Quilmes y nos fue más que bien.
-Tan bien les fue que lograron el ascenso...
-La verdad que se dio todo como esperábamos. Pudimos hacer nuestro trabajo, y alcanzar el título fue una alegría inmensa.
-¿Cómo fue la celebración en Mar del Plata?
-Impresionante. Había un montón de gente en la calle festejando. Nunca había vivido un festejo así y va a ser muy difícil que lo vuelva a vivir.
-La gente de Quilmes está encantada con vos...
-El apoyo del público fue vital y quedó demostrado, ya que en los playoffs terminamos invictos en casa. Son muy apasionados y fueron una gran ayuda.
-¿Te imaginás jugando con Ginóbili, Scola y compañía?
-Sería un sueño, son enormes jugadores. Si sigo entrenando y jugando fuerte, quizás se pueda dar.

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